Letanías de la Humildad: Rosario para la Sanación

Letanías de Humildad, son las plegarias que fueron escritas por el Cardenal Rafael Merry del Val que llevan a reflexionar sobre el verdadero desprendimiento de toda vanidad, vamos a conocer mucho más de su origen toma nota!!!

Letanías de Humildad

Fueron escritas por el denominado Prefecto de la fe, Cardenal Rafael Merry del Val, Congresista del Vaticano; un hombre respetado y admirado por sus buenas obras y lealtad a las ordenanzas de la Iglesia Católica. Es costumbre, le sea exaltado a través de una Misa, está vez, presidida por el Cardenal Prieto Parolín; esto en remembranza por haber sido también Secretario de Estado del Vaticano. Vamos a conocer un poco más de quien escribió, las Letanías de la Humildad a continuación.

Rafael Merry del Val

Proviene de una familia adinerada, aunque modesta, de prestigio en el círculo de la llamada Aristocracia de Europa, lo que le permitió poder realizar estudios en Bélgica y en Londres; el ambiente en que se desarrolló su vida fue, en la reservada de grupos diplomáticos del continente europeo; todo esto le permitió hacer una carrera prestigiosa en Roma y basar sus conocimientos en una excelente academia, donde son formados aquellos hombre de Dios que serán representantes como nobles eclesiásticos.

El Cardenal Rafael Merry del Val, Doctor en Filosofía y Teología, estudio en la institución donde son educados los Directivos del Vaticano, es un lugar donde se gradúan los más destacados además obtuvo una licenciatura en la Universidad Pontificia Gregoriana referida a Derecho Canónico. Ya  han pasado 150 años de su fallecimiento.

A pesar de ser muy joven, siendo aún un monje, estuvo al frente de grandes misiones encomendadas por papa León XIII se pueden mencionar por ejemplo alguna de las más relevantes en principios de su carrera estas fueron:

  • Festividad de la reina Victoria.
  • Conversación con la Iglesia anglicana.
  • Disposición de los católicos de Canadá.

Eclesiástico de una gran misericordia, relacionó vivacidad racional en la congregación y conducta ordenada, disciplina de vida moderada y religiosa. Siempre tuvo especial agrado e interés en la juventud empobrecida o  menospreciada de Roma, por lo que sigue siendo reconocido en su bondad hacia ellos. Ejerció por vez primera un cargo muy acreditado y ascendió rápidamente ya a los 38 era Cardenal.

letanias de la humildad

Verdadero Primer Ministro

Haciendo referencia al cargo que asumió Rafael Merry de Val se maneja la historia que fueron muy buenas las conexiones diplomáticas con el Papa, los acuerdos y la armonía en el entorno laboral eclesiástico era realmente de admirar y esto fue ventajoso para los acuerdos y tomas de decisiones.

Referente a la política, se trató siempre con límites y excepciones, para no arriesgar la buena imagen de la Iglesia, durante el año 1905 se generaron muchas dificultades contra la iglesia y el periodo en que estuvo el Papa Pío x y a pesar de esta contrariedad el Secretario se mantuvo leal ante la situación con el Papa. Entre las situaciones que se presentaron para este año en Francia se pueden nombrar las siguientes:

  • Ley de 1905 en Francia,  privaba a la Iglesia de sus bienes
  • Acoso a los miembros de la iglesia, ya que eran perseguidos en Latinoamérica y en Portugal.
  • Crisis Política Moderna.

En todo caso, siempre se procuró no tener relaciones con la política para tener claro el camino correcto a seguir y esta premisa les salvaguardo de muchas situaciones. Más adelante, Merry del Val, fue nombrado como la Primera Autoridad de la Congregación de la fe, así se le denomina actualmente.

Después, el Papa Benedicto XV tras el fallecimiento del Papa Pío X fue quien lo sustituyo, y también le hizo este nombramiento de Prefecto al Cardenal Rafael, el cual ejerció por más de 15 años este puesto en rectitud.

Siendo un hombre de Dios, el Cardenal bajo su consagración a la religión y el arduo trabajo desde muy joven al servicio del Señor a través de la Iglesia Católica.

En este sentido, y alejado ya de sus cuestiones como una autoridad en ejercicio, se inspiró en el Espíritu Santo y escribió una Letanía de la Humildad, que acostumbraba, después de la oración de la misa a recitarla, vamos a conocer lo que expresaba seguidamente, veamos:

letanias de humildad

Conozcamos las Letanías de la Humildad

En estas Plegarias se insta a orar con un corazón contrito y humillado, con la renuncia a la vanidad, la soberbia y el orgullo que tanto daño hace al hombre. De mirar en el prójimo la mejor forma de Glorificarse el Señor por medio de librar a sus hijos de todo mal, la oración y las Letanías de la Humildad son las siguientes:

Padre Santo, soy como un grano de arena

Cristo siendo tú, el cordero de Dios, cuya humildad sobrepasa entendimiento, llena mi corazón de mansedumbre para regocijarme en gozo, porque estaré buscando parecerme a ti Amado Señor Jesús.

Vamos a repetir después de cada petición de libertad, de temor (Líbrame) y de concesión (Concédeme Señor el deseo). Comenzaremos pidiéndole que nos libre de:

Querer ser elogiado

Querer ser condecorado

Querer ser ensalzado

Querer ser favorito a otros

Querer ser buscado

Querer ser admitido.

De temer a la deshonra

De temer al descrédito

De temer a la acusación

De temer a la injuriado

De temer al olvido

De temer al ridículo

De temer a la ofensa

De temer al rechazo

Amado Padre que no sea más exaltado que otro,

Ni amado,

NI estimado; así mismo que mi opinión no sea alabada más que la de otra persona,

Señor que no sea enaltecido en mi trabajo, sino que sean otros los que sobresalgan,

Lléname de tu Gracia para caminar hacia la Santidad, pero sin halagos, que sean engrandecidos los demás antes que yo,

Que mi corazón sea libre de vanidad física,

Porque ante la pobreza agradeceré y me gozaré,

Que no sea yo halagado antes que otra persona,

No temeré a la desaprobación, si ante la injusticia del hombre fuiste herido, fuiste, humillado, quién soy yo para merecer, para engrandecerme, todo aquel que tiene humildad en su corazón será alcanzado por la justicia de poder estar a tu diestra Padre Celestial, Rey de Reyes.

Por medio de esta oración, Amantísimo Señor sean escuchados mis ruegos, siendo el Cordero del mundo quien soy yo Señor, para desear a través del orgullo o la necesidad propia vanagloriarme, por el contrario sea humillada mi carne para que tú seas Glorificado siempre Amén!

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